El poder de UNO: Puertas abiertas al corazón

La madrina Marily Reyes con un ramo de flores

Marily Reyes ha sido madrina de Children International desde 1993.

Marily Reyes ha tenido el privilegio de ver a sus niños apadrinados crecer, escoger profesiones e incluso casarse y tener hijos. Conversamos con Marily para conocer más sobre ella y de dónde encuentra ella la pasión para ayudar a los niños.

Cuéntenos sobre usted.

Soy de Cuba y he vivido en Miami desde 1961. Soy presidenta de The Cove/Rincon International, una organización bilingüe, cultural e internacional sin fines de lucro. Esa es mi vida y me encanta mi trabajo. La fundé hace 21 años y hoy representa a más de 25 nacionalidades.

¿Cómo descubrió a Children International?

Mi esposo y yo estábamos pasando por un periodo económico difícil, y le prometí a Dios que si salíamos de esa situación (ya teníamos dos hijos en aquel tiempo), que practicaría lo que pregonaba y que me aseguraría de ayudar a alguien realmente necesitado. ¿Y quién mejor que un niño?

Así que comencé a investigar y un día recibí algo en el correo de Children International que era justo lo que buscaba. Apadriné mi primer niño en Chile. Se llamaba Octavio. Debido a que de vez en cuando viajo a otros países por motivos de mi organización, cuando fui a Chile, conocí a Octavio y a sus dos hermanos, Enzo y Oscar, a quienes también terminé apadrinando.

Octavio y su hermano Enzo estaban trabajando cuando Marily visitó su familia en 2007, por lo tanto esta foto fue la manera de tenerlos presentes.

El menor no completó el Programa, y cuando volví a Chile para encontrarme con ellos, le pregunté a su madre, María, por qué ya no seguía en el Programa. Ella me dijo que gracias a mí, uno de sus hijos era policía y el otro estaba en el ejército. Ambos apoyaban a su madre económicamente, así que ella ya no necesitaba la asistencia de Children International . Para ella, lo justo era permitir que otro niño más necesitado tuviera la oportunidad de ser apadrinado.

Tuve que contener mis lágrimas. Me siento muy orgullosa de esos muchachos. El más joven sigue en la universidad. Octavio hoy está casado y tiene dos hijas hermosas. En noviembre iré a Chile y ya les dije que quiero verlos.

Marily abraza a Oscar durante una visita

Marily abraza a Oscar, el más joven de los hermanos, durante su visita a Chile en 2007.

También apadriné un pequeño en Guatemala a quien conocí cuando tenía 6 años de edad, pero él no duró mucho en el Programa porque su familia se mudó fuera de la comunidad. De todos modos, tuve el placer de ver su expresión cuando le compré una bicicleta.

Durante los últimos años, he estado apadrinando a Erwin, en México. También fui a conocerlo en persona hace unos tres o cuatro años. Conocí a sus padres y hermano menor. Los llevé a comer y luego fuimos de compras para los dos niños. Espero poder hacerlo otra vez.

Side-by-side comparison of Erwin’s first CI photo with his most recent Comparación de la primera foto de Erwin en el Programa con la más reciente foto

Marily apadrinó a Erwin en 2007, cuando él tenía 5 años de edad. Ésta es la foto más reciente de Erwin tomada por CI, a los 14 años.

¿Qué es lo que más le ha gustado de ser madrina con Children International?

El poder apadrinar a los tres hermanos en Chile y ver los resultados con mis propios ojos. He visto a Octavio convertirse en un buen hombre de quien me siento muy orgullosa.

¿Qué efecto inesperado ha tenido en su vida ser madrina con Children International?

Me ha hecho querer seguir apadrinando, incluso ahora que estamos medio jubilados. El apadrinamiento es algo que me derrite el alma. Uno deja de ser como era antes, especialmente si logra conocer en persona a su apadrinado y ver los resultados.

Uno de mis mejores recuerdos es de Octavio —ya todo un hombre, con un ramo de flores en sus manos— corriendo por las calles de Chile para saludarme. (Vean la foto abajo, tomada ese día). Él estaba muy emocionado. Ese recuerdo aún me hace llorar.

Marily visitó a Octavio (izquierda), a Oscar y a su madre, María, en 2011.

Cuéntenos sobre alguien que haya tenido un enorme impacto en su vida.

Mi mamá fue mi maestra, en la escuela y en casa. Ella era la maestra más feliz del mundo, y me enseñó a querer a los niños incluso cuando yo misma era niña.

También creo que cada rostro transitorio deja huellas en nuestras vidas si tomamos el tiempo de verlos.

Algunas huellas no son placenteras, pero aprendemos de ellas de todas formas. Las lecciones MÁS grandes, las aprendemos de los niños.

¿Cómo describiría usted a sus apadrinados?

Todos fueron y siguen siendo buenos muchachos. A todos les gustó la escuela. Algunos de ellos eran tímidos al principio, pero para cuando los conocí, ya no eran así. A casi todos les gustaba jugar a la pelota, especialmente el fútbol. Recuerdo haberle enviado a Octavio una pelota de fútbol desde aquí en Estados Unidos.

¿Qué es lo que le encanta de poder apadrinar a niños y jóvenes?

Cómo me hace sentir por dentro. Es una sensación indescriptible saber —y en mi caso, personalmente escuchar de una madre— cómo mis acciones han transformado sus vidas.

Erwin y Marily durante una visita

Marily viajó a Guadalajara, México, en 2010 para conocer a Erwin, de 8 años en aquel entonces.

¿Qué significa para usted la frase “Desencadenar el poder de (cada) UNO”?

Pienso que se refiere a desatar el potencial en los niños para que puedan superarse por medio de la educación, ya sea en la vida diaria o para una profesión.

No obstante, para mí y las personas que actualmente apadrinan o piensan apadrinar un niño, les diría que el apadrinar un niño nos fortalece el corazón y el alma. Desata un poder adictivo, uno que no querrá renunciar. Como cuando un niño aprende a leer y ve las puertas de la imaginación abrirse, las puertas de nuestros corazones se abren cuando sabemos que hemos ayudado a un niño.

Vea con sus propios ojos cómo el apadrinamiento puede “derretir su alma”, como dice Marily.

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