Dos continentes, un equipo

Acontece algo especial cuando UN adulto conecta con UN niño necesitado. Se da un cambio en ambas vidas. El mundo cambia. El poder de (cada) UNOSM se vuelve realidad. La madrina Courtney Howard (de 26 años), de Wichita, Kansas, es prueba de esto.

“Sabía que me interesaría ayudar a un niño en África, y Mathews había esperado más que cualquier otro niño”, manifestó ella. “No quería que él tuviera que esperar un segundo más”. Sin embargo, a Courtney no le bastó apadrinar a uno solo. “Happy se veía de lo más linda”, dice ella. En ese momento, tres vidas —las de Courtney, Mathews y Happy— cambiaron para siempre.

Una distancia más corta

“Estaba tan emocionada de poder ayudar a estos niños a pesar de vivir tan lejos”, nos cuenta Courtney. No obstante, la distancia entre ella y sus apadrinados pronto se acortaría. Poco después de apadrinarlos, Courtney y su prometido, Brandon, decidieron visitar a los dos niños en Lusaka, Zambia.

“Tengo miedo de volar, así que me sentí nerviosa durante el vuelo entero”, recuerda Courtney. Pero su estrés desapareció el instante en que vio a sus dos apadrinados. “Parecía un sueño”, dice ella. “¡Fue increíble! De repente mis dos niños dejaron de ser solo imágenes en papel y se convirtieron en seres de carne y hueso. ¡Recordaré ese momento por el resto de mi vida!”.

Courtney y su apadrinado, Happy, se despiden con un abrazo

El decir adiós fue alegremente doloroso para Courtney y Happy, pero los dos prometieron volver a verse.

Un cambio de doble vía

La conexión entre padrino y apadrinado es una que transforma la vida de ambos, así como la de nuestros voluntarios, padres de familia, médicos, tutores y el resto del equipo.

“Siento que ha llenado un vacío en mi vida que no sabía que existía”, confiesa ella. “A veces la vida se siente abrumadora, pero cuando uno la reduce a uno mismo y una persona más, se da cuenta de que sí puede marcar la diferencia.

Courtney y Mathews se toman algunas fotos mientras hacen compras en un centro comercial.

“No puedo apadrinar a todos los niños, pero puedo ser la madrina de Happy y Mathews y tener un impacto en sus vidas”.

Ahora, la meta de Courtney es transmitir el poder de (cada) UNO a sus amigos y familiares. “Recientemente un amigo comenzó a apadrinar una niña en Ecuador”, cuenta ella. “Se siente tan bien compartir Children International con otras personas y saber que uno está ayudando a los niños necesitados.

“Si cada persona aportara un grano de arena, millones de personas recibirían ayuda. Ese poder es enorme”.

Fotos por Chiza Mkandawire

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