El poder de UNO: De la adversidad a la abogacía

Foto de la madrina de CI, Cynthia Sappracone

Madrina Cynthia Sappracone vive en Louiseville, Quebec, Canadá.

Crecí en un vecindario peligroso conocido por sus pandillas, drogadicción y número de desamparados. En mi casa, mis hermanos y yo nos criamos en un hogar donde abundaban el temor y la violencia.

La escuela fue mi refugio. Allí dejaba que mi imaginación corriera por las páginas de los libros de cuentos. Allí llenaba mi mente de conocimientos. A diferencia de la época de mi vida cuando me sentía perdida e indefensa, la escuela me daba propósito y dirección.

Lo que estaba aprendiendo no era útil solo en el aula. Me estaba dotando de cualidades y aptitudes prácticas que emplearía por el resto de mi vida, como la paciencia, la determinación y la perseverancia.

De joven, tuve el privilegio de tomar clases de francés e historia de una mujer extraordinaria. Al igual que Erin Gruwell, cuya experiencia en la escuela secundaria Woodrow Wilson sirvió de inspiración para la película dramática “Freedom Writers”, la Sra. Quenneville tuvo un impacto duradero en sus alumnos. Ella fue para mí y casi todos los demás estudiantes más que una maestra.

Ella fue mi mentora durante la secundaria. Para algunos de nosotros, ella fue la primera persona que sentimos que realmente creyó en nosotros. Su aula estaba llena de carteles motivadores. Su puerta siempre estaba abierta. Ella era amable, cariñosa, sincera y acogedora.

En el noveno grado, mis compañeros y yo le organizamos un baby shower. Ella estaba dejando atrás el trabajo que tanto le apasionaba, así como sus queridos alumnos, para adoptar un bebé en el África. Fue un momento agridulce para todos nosotros. Todos lloramos.

Era el sueño más grande de mi maestra poder visitar ese continente. Siempre sintió ese deseo innato de ayudar al prójimo. A través de cartas intercambiadas con el orfanato, fotos del bebé y el entusiasmo de nuestra maestra, nosotros también terminamos encariñándonos con el pequeño. No obstante, este viaje presentaba riesgos; el país estaba en medio de una guerra civil. Afortunadamente, la Sra. Quenneville pudo conocer a su hijo adoptivo y regresar con él sanos y salvos.

Siempre recordaré lo que ella dijo acerca de su experiencia:

A pesar de estar sumamente contenta de haberle rescatado, ella se preguntaba qué sería de los huérfanos que quedaron atrás.

¿Por qué adoptó ella este bebé en particular y no otro? Ella quería ofrecerles más ayuda —a ellos y a todo niño sufriendo en la Tierra—. Sin embargo, sabía que estaba teniendo un impacto en la vida de un niño. Ella contribuyó al cambio que quería ver en el mundo al ser parte de ese cambio, en su comunidad y en el extranjero.

Para su hijo adoptivo equivalió a una vida en una familia amorosa y un ambiente seguro. Él recibirá la oportunidad de tener una buena niñez, de ir a la escuela y de ser alguien en la vida que le dará orgullo. Para sus estudiantes, significó haber encontrado la valentía de dejar a un lado la comodidad para finalmente descubrir el potencial que ella vio dentro de nosotros.

Desde una adolescente tímida e insegura, comencé a participar en actividades extraescolares, a encontrar autoconfianza y tener fe en mí misma. Yo estaba rodeada de personas solidarias y positivas. Pasé de ser una persona con instinto de conservación a alguien que se fijaba metas para cosas que quería lograr. Hoy tengo 20 años de edad y apadrino dos niñas: Tania (18) y Elizabeth (5).

Cynthia apadrina a Tania (18 años) en México y Elizabeth (5 años) en Lusaka.

Cynthia apadrina a Tania (18 años) en México y Elizabeth (5 años) en Lusaka.

Por eso me siento muy orgullosa de apoyar a Children International. El personal y los voluntarios de esta organización, junto con los padrinos y sus apadrinados, producen un efecto en cadena que cruza el mundo entero a través de su movimiento por desencadenar el poder de (cada) UNO de nosotros.

Nuestros niños y jóvenes apadrinados también están creciendo en ambientes peligrosos o severos.

Ellos también necesitan saber lo mucho que valen, que alguien les asegure que les espera un futuro prometedor, que se les motive a no darse por vencidos, que se les quiera y estime.

Ellos también necesitan tener la oportunidad de recibir una educación para que puedan superar la pobreza.

Ellos también necesitan tener la oportunidad de participar en actividades o programas que desarrollen su potencial y les enseñen habilidades de vida importantes.

Ellos también pueden beneficiarse del refugio que les ofrecen los centros comunitarios de Children International donde se pueden sentir seguros y contentos.

Ellos también necesitan buenos modelos de conducta —como voluntarios, tutores y padrinos— en sus vidas.

Ellos también pueden beneficiarse de todo esto y, a su vez, convertirse en agentes de cambio que empoderen a los demás.

Y USTED es el comienzo de la historia de éxito de cada niño. Nunca subestime el poder que sus palabras y acciones pueden tener en las personas que conozca.

Foto de la madrina de CI, Cynthia Sappracone

Incluso algo tan diminuto como una gota de lluvia puede ser parte de algo mucho más grande, como una rugiente catarata o una gigantesca ola.

Cynthia Sappracone es una joven canadiense italiana y orgullosa madrina de dos niñas. Le gusta viajar, conocer nuevas culturas y ayudar a los demás. Cuando no está trabajando en una cafetería, Cynthia pasa su tiempo libre leyendo, escribiendo, andando en bicicleta y consintiéndose con sirope de arce.

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