Cómo un concurso de deletreo me llevó a ser una mejor madrina

Foto de la madrina Cynthia Sappracone

Cynthia Sappracone ha sido madrina desde 2013.

En el sexto grado, mis compañeros me dieron un apodo que duró hasta el día de mi graduación: “Diccionario”. Todo comenzó el día en que mi maestra anunció un concurso nacional de deletreo. Mis ganas de ganar eran incontenibles.

Estaba tan determinada a deletrear cada palabra del idioma inglés que abrí un pequeño pero grueso libro y leí la primera palabra de la primera página. Hice lo mismo con las demás letras en orden alfabético. Sí, estaba leyendo el diccionario.

Al principio leía casi siempre en mi casa, pero al aproximarse el concurso de deletreo, me di cuenta de que ni siquiera había leído un cuarto de todas las palabras en mi diccionario Merriam-Webster. En un intento desesperado por memorizarme el máximo número de palabras, comencé a leer en el bus a la escuela y durante el recreo.

El día del concurso, fallé una palabra. Mi angustia por este error fue tan grande que hasta el día de hoy aún recuerdo la palabra: “graffiti”. Sin embargo, el fracasar en algo en el cual había invertido tanto tiempo y esfuerzo simplemente me hizo más resuelta a seguir estudiando.

Las letras, las palabras, los libros… estos forman la base de la mente de un niño cuando recibe una educación.

Por suerte, mi escuela estaba participando en una competencia de dictado en francés organizada por una entidad sin fines de lucro que da a los niños de escasos recursos acceso a la educación.

Por cada palabra escrita correctamente, los patrocinadores prometían hacer contribuciones de entre algunos centavos y varios dólares. Esos patrocinadores eran mi familia, mis vecinos y otros adultos que creían en la causa por la que estudiaba. 

¡El día de la competencia obtuve la calificación más alta de mi escuela! Me sentí tan orgullosa de haber logrado mi meta. Esa alegría fue doble porque sabía que mi victoria también estaba ayudando a que otras niñas como yo aprendieran a leer y escribir.

La competencia continuó hasta las semifinales en una universidad local, donde competí contra estudiantes de toda la provincia. Fue un deleite volver a ser la ganadora. Se había recaudado más dinero para la organización, continuando el efecto en cadena.

El haber ganado las semifinales me garantizó un puesto en las finales. Además del concurso en sí, las finales ofrecían varios días de actividades de liderazgo donde otros jóvenes y yo aprendimos a impactar la vida de personas menos afortunadas. Fue bastante divertido e inspirador conocer a otros jóvenes de otras partes del mundo, algunos de ellos habiendo sido beneficiados directamente por la institución organizadora.

Youth leader Arling mentors younger kids in Colombia

Arling G. use el liderazgo que adquirió en el Cuerpo de Salud de Jóvenes de CI para aconsejar a los niños de su comunidad en Barranquilla, Colombia.

En la competencia terminé en quinto lugar. Aunque no quedé en los primeros tres lugares, casi lo logré. Recibí software educacional que me ayudó mucho con mis estudios. Además, adquirí destrezas que usaré por el resto de mi vida, como la perseverancia, el trabajo en equipo y el razonamiento analítico.

Las letras, las palabras, los libros… estos forman la base de la mente de un niño cuando recibe una educación. Asistir a la escuela es fundamental para superar la pobreza.

Older teen boy helps younger kids with homework at Colombia community center.

Los jóvenes a menudo ofrecen refuerzo escolar a los niños en los centros comunitarios de CI.

Children International reconoce esto en sus esfuerzos por darle a cada niño y joven apadrinado la oportunidad de asistir a la escuela. Los padrinos apoyan a los estudiantes, quienes en cambio aprovechan los servicios que se les ofrece para que prosperen —servicios como programas de nutrición, refuerzo escolar, la integración de tecnología, libros nuevos y un ambiente seguro—.

Los jóvenes apadrinados que se esmeran en sus estudios son parte de un efecto en cadena ya que su progreso les convierte en modelos a seguir para sus hermanos menores y vecinos. Los jóvenes se gradúan de la secundaria y asisten a la universidad o instituto vocacional para encontrar empleo que les permite sustentarse a ellos mismos y eventualmente a sus familias.

Former sponsored child provides hairstyling services at her beauty salon in the Dominican Republic.

Una graduada del programa de Children International dice que las habilidades que adquirió en los programas juveniles le han servido mucho en su carrera profesional. Ella es dueña de su propio salón de belleza en la República Dominicana.

Algunos de ellos incluso se convierten en padrinos y madrinas. Todos estos esfuerzos recalcan la idea del poder de (cada) UNO. Así que, aunque esté produciendo un cambio para usted mismo o para otros, uno nunca sabe qué podría ser un catalizador para un futuro prometedor. A veces ese catalizador es tan sencillo como un libro.

Conozca cómo CI ayuda a los apadrinados a conseguir una educación.

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