Una adaptación significativa en la lucha contra la pobreza

Natalie Foxworthy
Directora de programa globales

No existe una solución simple y mágica para erradicar la pobreza, uno de los temas más complejos y persistentes de la humanidad. De hecho, contendría que cualquier solución o estrategia inmutable está destinada a fracasar en cualquier circunstancia.

Y con los desafíos creados por la pandemia mundial en la que hemos estado viviendo este año, nuestra habilidad de escuchar, centrarnos en las necesidades inmediatas de las comunidades a las que apoyamos y adaptarnos a nuevas situaciones se ha vuelto imprescindible para nuestra organización.

Si usted es líder en el sector privado o público, puede que entienda a lo que me refiero.

En Children International, una organización humanitaria internacional que invierte en los niños y adolescentes, trabajamos para acabar con la pobreza para siempre. Nuestra misión es un gran incentivo para efectuar cambios y adaptarnos cuando el mundo lo exige. Tengo el privilegio de liderar un equipo internacional de expertos en programas de salud, educación, empoderamiento y empleabilidad juvenil. La capacidad del equipo de observar, escuchar atentamente y adaptarse enseguida a las necesidades inmediatas de nuestros niños durante la pandemia hoy incluye un enfoque en el bienestar psicológico.

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En el mes de octubre resaltamos los temas de salud mental y la erradicación de la pobreza: Día Mundial de la Salud Mental el 10 de octubre y el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza el 17 de octubre. A pesar de que estos días de concienciación mundial se celebran independientemente, en Children International consideramos importante destacar la conexión entre la salud y el bienestar psicológico y la erradicación de la pobreza, la cual se extiende más allá de un mes en común.

Natalie, segunda desde extremo derecho, en una reunión con coordinadores latinoamericanos del programa de “Empoderamiento”, en nuestras oficinas centrales en Kansas City, Estados Unidos.

Al escuchar a nuestros niños y sus familias este año, aprendimos que ayudar a las personas a preservar su bienestar psicológico y emocional hoy es más importante que nunca. Poco después de que COVID-19 nos obligó a cerrar nuestros 67 centros comunitarios en todo el mundo, nuestras familias nos informaron sobre la manera en que la pandemia estaba afectando su estado emocional. Gracias a un innovador programa piloto que lanzamos en Jalisco, México y Calcuta, India en 2017, ya contábamos con el modelo de un programa eficaz. Inicialmente, este programa se enfocaba en ayudar a los niños a desarrollar resiliencia y habilidades para sobrellevar cualquier adversidad. En junio, lo modificamos rápidamente para una implementación virtual en todas nuestras agencias internacionales, buscando ayudar a los niños, adolescentes y familias a manejar el estrés creado por la pandemia, sobre todo cuando viven en condiciones económicas precarias.

Para la mayor parte de la población mundial, ha sido difícil mantener optimismo y esperanza este año. Me ha llenado de inspiración y humildad ver la resiliencia y valentía de nuestros niños y sus familias. Yalile, una madre voluntaria en Ecuador, es un ejemplo de dicha resiliencia. Ella comenzó a experimentar ansiedad y depresión severa a medida que el virus causaba el cierre de las escuelas y después de que su esposo perdiera su trabajo.

Con el apoyo emocional de nuestro personal y otras madres voluntarias, Yalile volvió a la normalidad. “Durante el tiempo en que me sentía tan mal, recibí mucho apoyo por parte de la coordinadora de mi centro comunitario y de mis compañeras voluntarias”, manifestó Yalile. “Me hicieron ver que mis hijos dependen de mi ayuda y que yo necesitaba hacer un gran esfuerzo para apoyarlos. Yo soy una persona fuerte, pero no podía más; recibí continuamente llamadas de apoyo del personal de CI. Ellos nunca me abandonaron”.

Las soluciones y estrategias inflexibles no sostienen ni agrandan las empresas, sobre todo cuando se trata de organizaciones que buscan erradicar la pobreza. La pandemia mundial nos ha obligado a todos a reexaminar nuestros procesos, desde la manera en que trabajamos y vivimos hasta la manera en que avanzamos y moldeamos el mundo en un lugar ideal para nuestros hijos.

Las circunstancias actuales nos han obligado a escuchar, aprender, reflexionar y adaptarnos súbita e inteligentemente. Como dice Yalile, la transformación es posible cuando nos apoyamos mutua y significativamente. Al hacer esto, activamos nuestros talentos y recursos para sustentarnos y ser parte del cambio positivo que necesita el mundo hoy.

— YALILE,  MADRE VOLUNATRIA, ECUADOR
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