Una perspectiva médica: Entregando servicios de salud en medio de una pandemia

un médico de CI reflexiona sobre la ATENCIÓN A LOS NIÑOS DURANTE LA PANDEMIA

El doctor Julio Ruano, oriundo de Guayaquil, Ecuador ha brindado servicios médicos a los niños de CI desde 1993 y actualmente trabaja en el Centro Comunitario 5, ubicado en la comunidad de Flor de Bastión, donde atiende a un promedio de 450 niños al mes.

Han transcurrido más de dos años desde que la pandemia mundial cambió nuestros estilos de vida, alterando la manera en que trabajamos y alcanzamos a las personas que nos necesitan.

Al principio, cuarentenas obligatorias nos mantuvieron encerrados en casa, y no estábamos seguros cómo continuaríamos llevando a cabo nuestra misión. Sin embargo, las herramientas tecnológicas y la creatividad nos permitieron atender a nuestros niños de la mejor manera posible. Muchos de nosotros fuimos lo suficientemente afortunados de encontrar casi todo en línea, y continuamos operando a distancia: alimentos, entretenimiento y más. Todo con un clic del ratón.

Atención médica a distancia

​​​​​​​​​​​​​Y ha sido totalmente esencial para los profesionales médicos hacer lo mismo, brindando nuestros servicios vitales. En un principio, la atención médica se entregaba usando llamadas de video por WhatsApp para interactuar con los pacientes. Fue un comienzo ciertamente limitado que nos ayudó a poner en marcha nuestras operaciones y permitió ayudar a las personas que lo necesitaban. A través de llamadas de teléfono, los pacientes recibían instrucciones para cuidado y medicamentos.

En caso de que se necesitara más tratamiento o atención de emergencia, brindábamos órdenes de admisión a hospitales, entregando dichas órdenes directamente a los padres de los niños. Esto lo hacía yo desde mi casa, sin importar el día o la hora. Dado el colapso del sistema de salud nacional y los altos índices de contagio, las personas buscaban atención médica urgentemente. Las restricciones de tránsito y transporte crearon grandes retos para las personas que buscaban medicinas, especialmente en las zonas más marginadas y rurales.

​​​​​​Si no fuera por el continuo apoyo de nuestros padrinos y donantes, muchos niños simplemente no tendrían acceso a servicios de salud durante la pandemia.

La contribución de nuestros padrinos indudablemente fue clave en prevenir futuras complicaciones y probablemente incluso salvando la vida de algunos niños.

El problema de la disponibilidad de medicamentos fue identificada y resuelta por la excelente labor realizada por el personal de nuestra organización. La atención médica a distancia fue y siguen siendo suplementada al dar a los pacientes la oportunidad de adquirir medicinas en farmacias locales que tienen acuerdos con Children International. ​​​​​​​

Adaptación a las olas de contagio

Después de que la pandemia estuvo en su primer apogeo, pudimos regresar a trabajar en nuestros Centros Comunitarios, lo que nos dio la oportunidad de brindar un servicio íntimo y personalizado. Durante el tiempo en que volvimos a los centros, detectamos y manejamos casos de COVID dentro de nuestra población apadrinada, posiblemente ayudando a prevenir peores complicaciones. Las enfermedades comunes y tradicionales también fueron tratadas exitosamente. Toda la atención médica ha sido practicada con seguridad, para ayudar a garantizar que los trabajadores y los niños estén seguros.

Tras de un retorno exitoso y próspero a los centros comunitarios, normas gubernamentales nos obligaron a encerrarnos de nuevo a medida que los casos de COVID aumentaban nuevamente. La telemedicina continuó como una manera de nosotros alcanzar a los niños necesitados.

Cada vez estamos mejor preparados para los encierres. Nuestro departamento de TI incluso desarrolló una línea telefónica central para que los niños y padres puedan llamar para programar consultas con el médico a cargo de su centro. El sistema de reservación de pacientes proporciona un servicio más preciso y organizado.

Durante un aumento repentino en la ciudad en enero de 2022, cientos de niños que fueron contagiados con COVID recibieron tratamiento vía telemedicina mientras nuestros centros se vieron obligados a cerrar. Familias enteras se enfermaron. Prácticamente todos tuvieron que quedarse en casa reposando.

Ahora nuestra ciudad está emergiendo de esas olas, y la disminución en el número de casos ha sido tan radical que los mandatos de uso de mascarillas fueron levantados. Nuestros centros comunitarios reabrieron (de manera restringida) a mediados de marzo, y en mayo, las escuelas comenzaron a recibir estudiantes nuevamente para clases presenciales, a pesar de las restricciones establecidas. Los estudiantes tienen la opción de asistir virtual o presencialmente a las clases.

En los dos últimos años se han presentado bastantes retos y cambios en nuestras vidas. La clave del éxito es saber cómo adaptarnos. Y el adaptarnos de manera eficaz es fundamental cuando nuestra misión se trata de ayudar a las personas más necesitadas.

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