Chris Aragon (a la izquierda, con camisa blanca), colaborador de Children International, visitó a los jóvenes que apadrina en Filipinas en 2025.
Christopher Aragon, un veterano estadounidense, buscó ayudar a los niños necesitados cuando se convirtió en padrino de Children International hace casi 10 años. No podía imaginar que su compromiso constante se convertiría en una conexión personal que, con el tiempo, lo llevaría a recorrer el mundo.
Chris, un jubilado del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos con más de 30 años de servicio, descubrió Children International en 2017 mientras navegaba por Internet. Se enteró de que la organización sin fines de lucro de alcance mundial trabaja con niños y jóvenes en 10 países para romper el ciclo de la pobreza generacional y empezó a leer las historias de los jóvenes inscritos en el programa.
“Me conmovió de inmediato”, dijo Chris. “Pensé: esto es algo que puedo hacer para ayudar a alguien al otro lado del mundo que ni siquiera sabe quién soy”.
Lo que comenzó como un compromiso mensual con un niño en Filipinas se convirtió rápidamente en una relación significativa con dos jóvenes. A lo largo de los años, Chris intercambió cartas y noticias con los niños a los que apoyaba, siguiendo sus progresos y celebrando los logros que iban consiguiendo. Riona, la primera niña a la que apadrinó, permaneció en el programa durante unos siete años antes de graduarse. Hoy en día, apadrina a otro niño que vive en Filipinas: Cyrille, de 13 años, que sueña con convertirse algún día en arquitecto.
Aunque los niños vivían a miles de kilómetros de su casa en la costa oeste de Estados Unidos, el intercambio regular de cartas y fotos ayudó a crear un vínculo genuino.
“Empiezas con cartas y dibujos”, dijo. “Con el tiempo, la relación se vuelve mucho más grande de lo que jamás podrías imaginar”.
Esa conexión se hizo aún más real en 2025, cuando Chris viajó a Filipinas y tuvo la oportunidad de conocer a Riona y Cyrille y a sus familias.
“Es uno de esos recuerdos imborrables que nunca olvidarás”, dijo. Chris compartió comidas con las familias y disfrutó conociendo mejor a Riona y Cyrille, al tiempo que les contaba más cosas sobre sí mismo. En una salida memorable, el grupo pasó un rato cantando en un karaoke, un pasatiempo popular en Filipinas.
Para Chris, la visita le reafirmó el verdadero propósito del apadrinamiento. No se trataba solo de brindar apoyo económico, sino también de invertir en el futuro de un joven y ser testigo del impacto de su compromiso en las personas que apoyan a ese joven.
“No se trata solo de ayudar a un niño”, dijo. “Children International ayuda a toda la familia a romper el ciclo de la pobreza”.
Durante su visita, Chris también conoció a miembros del personal de Children International, algunos de los cuales habían participado en el programa de apadrinamiento. El contacto con graduados exitosos le dejó aún más impresionado con la misión de la organización.

En un viaje a Filipinas en 2025, Chris Aragon (atrás a la izquierda, con camisa azul marino), colaborador de Children International, también conoció a varios miembros del equipo de Children International Filipinas que se habían graduado del programa de apadrinamiento.
“Cuando ves a alguien que antes participaba en el programa y que ahora ayuda a otros, te das cuenta de que esto realmente funciona”, dijo. “No se trata solo de ayudar a un niño durante unos años. Se trata de crear oportunidades que perduren”.
A lo largo de los años, Chris ha brindado apoyo más allá de su apadrinamiento mensual, enviando felicitaciones de cumpleaños, regalos navideños y contribuciones adicionales siempre que le ha sido posible.
Lo que comenzó como un simple gesto de generosidad se ha convertido en un recordatorio duradero de que la compasión, la conexión y las oportunidades pueden trascender fronteras y transformar vidas.
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