Hija de pescador encuentra la independencia

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De niños, se nos aconseja ponernos en el lugar de otras personas para fomentar en nosotros empatía y compasión. En el caso de Leizel Ariola (de 21 años), tendríamos que “recorrer una milla náutica en su lancha” para conocer su situación.

El propósito es que intentemos vivir las experiencias de otras personas —sus obstáculos, privaciones y limitaciones—. Sin embargo, no hay regla que diga que no debería incluir los momentos alegres y de éxito.

Así que con esta mentalidad, salgamos de pesca con Leizel.

Leizel ayuda con los quehaceres del hogar

Leizel dice que a sus padres se les hizo difícil criar tres hijos, y ella quería aliviar la carga económica de su familia.

Leizel es la hija de un pescador. Ella creció en una aldea remota en la región de Bícol, en las Filipinas. Ella enfrentó numerosas desventajas desde que nació. Dependiendo del clima (el cual puede ser increíblemente volátil en esta nación de islas), le tomaba entre 30 y 60 minutos en caminar a la escuela. Ella dice que asistía lo más que podía, aun cuando sus padres no tenían dinero para su almuerzo.

“Yo estaba tan apasionada por terminar mis estudios, ya que esto era lo que mis padres querían que hiciéramos”, dice Leizel, refiriéndose a ella y sus dos hermanos mayores. “Debido a la pobreza, mis padres no pudieron continuar estudiando más allá de la primaria”.

Al igual que muchos padres de familia que se encuentran atrapados en una pobreza cíclica, los padres de Leizel pusieron su esperanza de un futuro más próspero —y por ende, todos los recursos económicos que pudieron generar— en sus hijos. A pesar de que los regalos intangibles que les daban, tal como amor y motivación eran abundantes, muchas de las necesidades básicas eran difíciles de costear.

“Es difícil estar en una situación en la que nuestros padres luchan para darnos de comer en el hogar”, recuerda Leizel. “Mi padre (Julian) es pescador y no tiene una fuente fija de ingresos. Había días cuando traía algo al hogar, pero también había momentos en que llegaba con las manos vacías”.

Leizel y su mamá Beatriz en el mercado de mariscos

Beatriz, la madre de Leizel, a menudo ayuda a vender el pescado que Julian, el padre de Leizel, pesca.

Leizel logró graduarse de la secundaria, lo cual fue un gran logro, pero ella tenía en la mira un objetivo más grande: asistir a la universidad. Tristemente, sus padres le explicaron que ellos no contaban con los recursos económicos para pagarle la universidad. Fue una difícil discusión que terminó en lágrimas.

Entre los rasgos positivos que su humilde crianza y su participación en los programas de Children International ayudaron a inculcar en Leizel había una firme determinación y un depósito de resiliencia. Ella echó a un lado su desilusión y siguió adelante, con un ojo en busca de cualquier oportunidad.

Esa oportunidad se dio cuando una voluntaria de Children International visitó a Leizel y su madre. La voluntaria les habló acerca del programa Hacia el Empleo® y le aconsejó a Leizel que buscara participar en él. Leizel fue aceptada en el programa, lo que le dio una nueva y ardiente esperanza de poder superarse. La joven se dedicó plenamente al programa.

En breve, Leizel estaba formando nuevas amistades y conexiones. Ella participaba en talleres que le daban confianza y habilidades de vida. Ella también adquirió habilidades sociales, como técnicas para redactar hojas de vida y cartas de presentación, consejos para buscar vacantes y desenvolverse en entrevistas —lo cual incluye entrevistas simuladas con profesionales de recursos humanos—.

Leizel prepara comida en su lugar de empleo

Gracias a su esfuerzo y nuestro programa Hacia el Empleo, Leizel hoy gana casi el doble de lo que ganan sus padres.

“Ahora que estoy trabajando, entiendo lo difícil que es ganar dinero”, confiesa Leizel. “La primera vez que recibí mi paga, pensé en mis padres y los sacrificios que tuvieron que hacer. Mi padre necesitaba trabajar a diario para darnos de comer, sin tomarse días libres. Yo por lo menos tengo un día libre a la semana. Trabajo en un centro comercial con aire acondicionado, mientras que mi padre tiene que aguantar el calor abrasador del mar.

“Al entender esto pude tener un mayor aprecio por la vida que mis padres me han dado. Gracias al cariño y atención que les dieron a sus hijos, ellos pusieron nuestras vidas encima de la de ellos. Es para ellos fuente de gran alegría vernos salir adelante. Por eso trabajo con afán, porque sé que les da mucha felicidad”.

La gratitud de Leizel también extiende a su familia de Children International. “Doy gracias a Children International por el programa Hacia el Empleo. Ha sido transformador”, dice ella, “y me inspiró a soñar con un futuro más prometedor”.

¡Conozca más sobre nuestro programa Hacia el empleo!

Comentarios

LindseyR
ago 3, 2016

So nice to see her happy and successful, but it's still bittersweet to think she was not able to go to college-- which would allow her to progress even further

kaknabe
ago 4, 2016

LindseyR, I was thinking the same thing. Hopefully, Leizel can save enough money to put herself thru college.

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