El trio de Little Rock

“Puede que hayamos venido en diferentes naves, sin embargo hoy nos encontramos en un mismo barco”. – Martin Luther King, hijo.

El Día de Martin Luther King no es solamente una celebración del cumpleaños de un gran hombre; es también una celebración de lo que podemos lograr al trabajar juntos… cuando nos empeñamos en hacer lo correcto… cuando no nos dejamos derrotar por los obstáculos en la vida.

Little Rock, Arkansas, ocupa un puesto histórico en el movimiento por los derechos civiles en los Estados Unidos que King ayudó a liderar. La desegregación de la escuela secundaria Little Rock High School, que comenzó en 1957 con nueve alumnos negros, fue noticia y desencadenó una crisis nacional. Conocidos como Little Rock Nine (“los nueve [alumnos] de Little Rock”), esos alumnos simplemente querían igualdad de educación, pero para lograrlo el presidente Dwight D. Eisenhower despachó tropas federales para que los escoltaran a clases.

El siguiente año, Ernest Green fue el primer alumno negro en graduarse de la escuela. El Dr. Martin Luther King asistió a la ceremonia.

Tenemos muchas historias de éxito de niños y familias que han superado obstáculos en Little Rock, Arkansas. A continuación les presentamos tres ejemplos estelares…

Alan

El 2000 fue el primer año en que todos los 50 estados de los Estados Unidos oficialmente celebraron el Día de Martin Luther King —el mismo año en que nació Alan—. Alan, quien hoy es alumno de séptimo grado, nos cuenta que redacta ensayos escolares sobre el famoso líder por los derechos civiles.

“Él hizo [algo] extraordinario al crear unión entre los blancos y los negros”, dice Alan.

El joven ha estado apadrinado por más de tres años y su apadrinamiento ha tenido un enorme impacto en su vida. Hace algunos años, Alan pasaba por dificultades sociales y académicas; él se enfadaba con facilidad e iba atrasado en la escuela.

“Las fracciones se me hacían complicadas, y mis notas estaban cayendo”, nos dijo Alan. Su madre Cynthia buscó ayuda, y Alan recibió reforzamiento con Matemática e Inglés, gracias a nuestra agencia en Little Rock.

“Realmente mejoró sus notas”, dice Cynthia sonriendo.

Siendo un alumno enérgico de séptimo grado, Alan también sufría de problemas de comportamiento que le causaban problemas en la escuela. Si no hubiera sido por los recursos que el apadrinamiento le hizo disponible —como el deporte, las caminatas por el campo y el piragüismo—, la madre de Alan aún estuviera preocupada sobre el futuro de su hijo.

Alan ahora está matriculado en clases de preparatoria y continúa asistiendo a sus tutorías extraescolares. Cynthia quiere que Alan vaya a la universidad, algo que ni ella ni el padre de Alan lograron hacer. Gracias al gran esfuerzo de Alan, a la dedicación de Cynthia y al apoyo del personal y los voluntarios compasivos de Children International, la universidad es un sueño a su alcance.

LaToya

LaToya nació con un corazón que no podía circular bien la sangre, y tuvo una operación a corazón abierto para rectificar el defecto. Pese a esto, actualmente no hay quién dude de la fortaleza del corazón de LaToya, de 22 años de edad.

LaToya fue apadrinada cuando tenía seis años. En breve descubrió uno de los beneficios únicos de nuestro programa en Little Rock: clases de tae kwon do. Esta arte marcial se convirtió para ella en una pasión, en algo que le enseñó acera del respeto y la responsabilidad al mismo tiempo que le daba mayor autoestima.

En el colegio, LaToya ayudaba como instructora de tae kwon do para los niños apadrinados de menor edad. Ella todavía practica y enseña esta disciplina dos veces a la semana e incluso ha llegado a ser una cinta negra de cuarto Dan.

Esta esperanzada (e inspiradora) joven se mantuvo muy ocupada durante la secundaria, convirtiéndose en joven líder y eventualmente siendo elegida a un puesto en el Consejo Juvenil de la agencia.

“El Consejo de Liderazgo Juvenil”, dice LaToya, “me ayudó a ser más organizada. Tuve que planificar una multitud de actividades y manejar mi tiempo eficientemente. También me ayudó a ser más social; ahí hice un montón de amigos”.

LaToya incluso fue elegida para representar a su agencia en 6ª Asamblea Juvenil Anual de las Naciones Unidas, en 2009. Además de hacer amistades de todas partes del mundo y seguir en contacto con algunos de ellos, ella habló elocuentemente sobre los diversos programas que ofrece Children International y su experiencia como beneficiaria de dichos programas.

Antes de fallecer el año pasado, la madre de LaToya le ayudó a establecer una entidad no lucrativa. Inspirada por las experiencias de LaToya con Children International, la organización llamada Healing Tiny Hearts With One Big Heart (“sanando pequeños corazones con un gran corazón”) se ha pasado de ser un sueño a ser una realidad, con alianzas en Arkansas, Missouri y Colorado. A través de actividades y modelos a seguir, esta organización busca motivar a los niños desde los 3 años de edad a tener grandes sueños y a creer en sí mismos.

LaToya está haciendo de sus grandes sueños realidad. Ella comenzó sus clases de universidad gracias al apoyo de una beca de Children International y actualmente estudia Justicia Penal.

Myel

Myel, de 9 años de edad, sólo ha estado en nuestro programa de Little Rock durante tres años, pero él ya ha mostrado su determinación por aprovechar plenamente las oportunidades que el programa le ofrece. Gracias a un programa extraescolar de baloncesto, Myel ha encontrado una actividad positiva con la cual agotar su energía excesiva, ejercitarse y hacer amigos.

Myel pasó de ir atrasado en la escuela a ser parte del cuadro de honor, gracias en gran parte a la tutoría que recibió por medio del apadrinamiento.

Su madre, Teresa, nos cuenta que a él se le hacía difícil mantener buenas notas en la escuela y que los programas de reforzamiento escolar disponibles a través de Children International han tenido un impacto decisivo. Ella dice que, en particular, la tutoría que él recibió el año pasado le dio a Myel la habilidad y la confianza para participar en sus clases.

“Ahora le encanta la matemática”, dice Teresa, “y le encanta mostrar a los demás cómo hacer los problemas de multiplicación”. Ella añade que se siente muy orgullosa de que él haya llegado al cuadro de honor y atribuye su progreso académico en gran parte al reforzamiento escolar que Myel recibió. “Él incluso recibió un ‘Premio de Ciudadanía’ por su buen comportamiento”.