Haciendo una diferencia para los niños de Batasan Hills

Por Jocelyn Valle
3 de septiembre de 2006
Edición del Philippine Inquirer


En una salón del Centro Betty Lou Daul en Batasan Hills, Quezon City, alrededor de una docena de mujeres – cada una con un hijo – espera su turno para hablar con Jezreel Lacanilao, una oficial de campo de Children International (CI).

Hay más mujeres esperando afuera. Una de ellas, Annabelle Benabaye, de 29 años, carga un niño en sus brazos.

“Su madre de hecho es mi vecina” clarificó ella. “Estoy cuidándole mientras su madre atiende a su otro hijo en la próxima sala”.

CI es una organización humanitaria internacional que a través de su agencia, Unang Lingap Kapwa Philippines Inc. (Lingap Kapwa), financia y administra el centro Betty Lou Daul. Lingap Kapwa sirve a más de 18,000 niños y jóvenes en Quezon City, con más de 150 de ellos siendo residentes de Batasan Hills.

El centro, una estructura de dos pisos que mide 1,080 metros cuadrados, está abierto desde las 8 am hasta las 5 pm. Fue construido en honor a la fallecida Betty Lou Daul, filántropa estadounidense y contribuyente de CI por muchos años cuya familia, liderada por su esposo Ron, proporcionó los fondos para la construcción del edificio. Ron, con la hermana de Betty Lou, Ruth Denor, y su sobrina Jackie Kempen, asistió a la inauguración del centro el pasado 16 de junio.

Numerosos beneficios

Michelle, la hija de Benabaye, de 4 años de edad, se encuentra entre las beneficiadas de los programas de CI, los cuales incluyen becas educacionales, útiles escolares gratuitos y chequeos médicos y dentales. Los niños también reciben regalos para la Navidad, la Pascua de Resurrección e inclusive sus cumpleaños.

Los regalos normalmente son cheques que pueden ser canjeados en sucursales SM, dijo CI Tarroja, coordinadora de comunicaciones en Quezon City. Ella agregó que cada cheque tiene un valor de US$10.

“Michelle no está programada hoy para un chequeo”, dijo Benabaye mientras selecciona un libro de uno de los estantes en la biblioteca del centro. Ella comienza a leerle a la pequeña niña en sus brazos mientras que más niños entran a la biblioteca y agarran un libro para leer.

“Vine aquí para que mi vecina pudiera inscribir a su hijo”, ella le dijo al Inquirer. “El apadrinamiento es una gran ayuda para las personas como nosotros. Mi esposo es conserje. Tenemos cuatro hijos. A veces vendo bolas de pescado para ganar un poco de dinero”.

Niño estudioso

Otra beneficiaria del programa, Maritess Azucena, de 31 años, estuvo de acuerdo. Su esposo trabaja a tiempo medio como cajero en Pier 2. Ellos tienen tres hijos. Ella dijo que supo de CI y sus programas cuando personas de Lingap Kapwa visitaron su barrio hace un par de meses. De inmediato, ella inscribió a uno de sus hijos, Christian, a quien ella describió como estudioso.

El niño de siete años de edad le dijo al Inquirer que su materia favorita era el inglés. Su ambición, dijo él, era ser piloto.

Sin embargo, Christian presentaba una apariencia enfermiza. “Él ha tenido ataques de tos”, explicó su madre mientras le conducía a la habitación del Dr. John Mark Viray para su chequeo. El pediatra, luego de descubrir que el niño tenía un peso subnormal, le dio medicamentos y suplementos vitamínicos gratuitos.

La próxima parada de la madre y su hijo fue la oficina del dentista. Luego de revisar los dientes de Christian, la Dra. Lilia Turbulencia envió a la pareja a la sala del personal donde Jezreel habló con ellos.

“Estoy haciendo una actualización de los perfiles de los niños y las condiciones de sus familias”, explicó ella.

Agenda diaria

Según ella, los martes, jueves y sábados son para los chequeos médicos y dentales de los niños. En días diferentes, los niños escriben cartas a sus padrinos – que en su mayoría viven en los Estados Unidos – y asisten a sesiones de cuentos con lectores voluntarios.

Jezreel añadió que a los jóvenes se les anima a usar la biblioteca, el salón de computación y un salón multi-uso para sus estudios y actividades en grupo.

Otros padrinos de CI proporcionaron fondos adicionales para las demás instalaciones, incluyendo la Biblioteca Celerina Marquez Kina y el espacio médico llamado Clínica Médica Salud para Vida Jeremiah David Johnson.

Aunque Azucena está feliz porque su hijo, Christian, es una de los becarios de CI, ella dice que desearía que la organización tomara a más de un niño por familia.

No obstante, no todos pueden calificar para el programa.

Requisitos

Lei Orioste, directora de CI-Lingap Kapwa, dijo que ellos sólo eligen niños pobres entre tres y nueve años de edad, sin importar su religión, cultura y condición física.

Los beneficiarios pueden ser huérfanos o estar viviendo con sólo un padre o bajo la supervisión de un guardián luego de ser abandonados por sus padres, agregó ella.

Ellos deben provenir de áreas geográficas compactas para una entrega eficaz del servicio de programa y ningún miembro de su familia debería estar “inscrito con una organización de apadrinamiento parecida”.

Los niños de edad escolar también deberían estar inscritos en la escuela. “La educación es una de los programas fundamentales de la agencia”, indicó Orioste, añadiendo que ellos quieren que cada niño crezca y se convierta en un adulto sano, educado y autosuficiente.

Un ejemplo de esto es Rowena Aileen Rombazo, quien fue una becaria de CI desde 1991 hasta marzo de este año, cuando ella completó sus estudios de enfermería. Ella ahora trabaja de asistente médico en el centro comunitario.

“CI hizo una gran diferencia en mi vida”, dijo ella. “Ahora yo quiero ayudar al grupo actual de niños apadrinados”.