De vidas difíciles a JÓVENES DE PRIMERA
Children International cultiva el espíritu de voluntariado

Por Arlene de Vera
1 de octubre de 2006
Edición del Philippines Sunday Times


No son ingenieros ni arquitectos. Tampoco son miembros del equipo gubernamental local de inspección de infraestructura. Pero sí visitan con regularidad un centro incompleto para revisar su construcción en curso.

Ellos sacan hojas de papel, guías de color y comparan notas entre ellos. Y si no fuera por su comportamiento juguetón y lleno de risitas, el grupo entero sería confundido con un equipo de profesionales.

De cierta manera, ellos son profesionales porque trabajan arduamente, y lo hacen de forma generosa en nombre del voluntariado.

Nueve jóvenes – Mark Anthony Redo, Jeffrey Bendaña, Grace Bondaug, Ronel Bordallo, Sheena Catanduanes, Benjielyn Mendoza, Joel Mingoa, Razelda de Vera y Marinel Tagumasi – están arreglando con emoción una sala, la cual mide 15 metros cuadrados, en un centro en Barangay Kaligayahan, Fairview, Quezon City. El espacio será su lugar en el edificio de dos pisos que mide 1,079 metros cuadrados, donde tienen muchas ganas de planificar el desarrollo de programas para los jóvenes.

El centro es la décima y más grande sub-oficina de Children International-Manila (CI-Mla) o Abot Kamay, Inc., una de las sucursales de la ONG estadounidense Children International (CI), cuya misión es ayudar a que los niños necesitados se conviertan en adultos sanos, educados y responsables a través del apadrinamiento.

Qué hacen

Ésta no es la primera vez que este grupo de jóvenes ha establecido un espacio específicamente para personas de su edad. De hecho, el espacio en Barangay Kaligayahan es el cuarto centro de recursos para jóvenes hasta ahora. Pero ellos están emocionados de finalizarlo de todos modos.

“Esta sala significa mucho para nosotros. Además de ser un lugar para reuniones y talleres, también es una clara indicación de la importancia del programa de jóvenes. Esta sala dice que tenemos un papel que desempeñar, dijo Mark Anthony Redo, un beneficiario de CI-Mla.

Mark, de 17 años de edad, lidera el grupo, conocido colectivamente como el Consejo de Jóvenes, el cual maneja el programa para más de 10,000 jóvenes apadrinados de CI-Mla. Ellos son elegidos por sus compañeros apadrinados por un período de dos años.

Al verlos de lejos, estos jóvenes parecen ser como cualquier otro joven de su edad. Son alegres. Hablan sobre los últimos acontecimientos en el mundo del espectáculo, el colegio y sobre ellos mismos. Pero tienen más de lo que se alcanza ver a simple vista.

Una dura realidad

Estos jóvenes nacieron en familias pobres. Cada uno tiene su propia historia que contar y la dura realidad que con la que debe vivir.

“Nosotros representamos a nuestros compañeros en el programa. De los 10,394 jóvenes siendo apadrinados por CI, un 11 por ciento vive con ingresos mensuales menores a P2,000; un 44 por ciento logra sobrevivir con P5,000; mientras que el resto de nosotros se puede considerar afortunado de tener un ingreso mayor de P5,000”, dijo Mark.

Pero detrás de las cifras hay más datos desalentadores.

Según la línea de pobreza en las Filipinas para 2004, una familia de cinco miembros debe tener un ingreso mensual mínimo de P6,200 para poder satisfacer sus necesidades básicas. Los niños de CI-Mla aún viven muy por debajo de esta cifra dos años después que este estándar fue establecido.

Más de mil de ellos actualmente no están matriculados en la escuela a pesar de una subvención para las cuotas de matrícula proporcionado por CI. Ellos en su mayoría trabajan para ayudar a mantener a sus familias o no tienen suficiente dinero para pagar por medios de transporte.

Manejando la dificultad

Quizás la vida no resultó ser tal como deseaban, pero los desafíos les inspiraron a extender su mano hacia otras personas en su misma situación. Y justo cuando sus compañeros comienzan a perder esperanza, ellos les animan con mucha energía y entusiasmo a que sigan avanzando.

“¡No es fácil inspirar un espíritu de indomabilidad entre mis jóvenes compañeros! Todos tenemos diferentes tipos de dificultades. A veces, cuando le digo a un compañero ‘tú lo puedes hacer’, lo digo más por mí”, comparte Mark cuando él duda que pueda hacer sus sueños realidad. “Pero supongo que es más fácil que mis colegas oigan esas palabras venir de mí que de alguien que no tiene un conocimiento personal de lo difícil que es ser pobre”.

Simplemente uno de ellos

El padre de Mark es camionero. Conocido como Mang Anton, él habría querido ver a su familia al final de un día agotante de trabajo. Sin embargo, él escogió ir a casa dos veces por semana para ahorrar en gastos de transporte y emprende trabajo adicional para no sentir tanta falta de su familia. No obstante, a pesar de todos sus sacrificios – sangre, sudor y lágrimas – Mang Anton no está generando lo suficiente para enviar a Mark a la escuela.

Mark ahora está en su segundo año de ingeniería en la Universidad de Bulacan State con la ayuda de una beca de CI.

“Apenas tenía ocho años cuando fui inscrito en el programa de apadrinamiento. No sabía por qué estaba yo haciendo fila con mi mamá frente al centro. Ella me dijo que sonriera cuando tomaran mi foto. Me alegra saber que lo hice”, recuerda él. “La oportunidad no sólo me está ayudando a mí – también me permite ayudar a los demás”.

El programa de jóvenes

Cada año, el Consejo de Jóvenes de la agencia recibe y administra un fondo de CI en la cantidad de US$20,000, destinado para el programa de jóvenes y diseñado para satisfacer las necesidades de los jóvenes beneficiarios de CI-Mla entre 12 y 19 años de edad. Hasta la fecha, un 45 por ciento de los 23,000 receptores del apoyo de la organización consiste de adolescentes.

El Programa de Jóvenes de CI-Mla fue oficialmente establecido en 2002. Su enfoque cambia de vez en cuando y constantemente se está innovando. El programa de este año consiste de becas para 100 jóvenes apadrinados a nivel superior, clases de tutoría para estudiantes que ingresarán a la universidad y campañas creativas hacia comunidades libres de drogas.

Asuntos comunitarios

“Estamos trayendo el programa a donde vivimos. Esperamos producir cambios no sólo entre nosotros mismos sino también en las personas con quienes vivimos”, dijo Mark.

Este octubre, el Consejo de Jóvenes lanzará una serie de funciones comunitarias para combatir la drogadicción. Llamado “Informance”, una forma breve para “información a través de la interpretación”, 25 jóvenes apadrinados realizarán situaciones comunes de la vida real citadas en una encuentra entre los jóvenes beneficiarios de CI-Mla en el lugar donde residen los jóvenes apadrinados.

¿Entonces por qué?

Cuando a los miembros del consejo se les preguntó por qué se sacrificarían por sus compañeros, Mark dijo, “¡Mi nombre es Mark (“huella” o “marca” en inglés) y deseo dejar una impronta que esté a la altura de su significado!”

Otros miembros del consejo dieron respuestas diferentes.

Para sus jóvenes compañeros apadrinados, esto ya no importa. Lo que ellos hacen para crear una diferencia en las vidas de los demás hace que todo tenga sentido.