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| Héctor Rivera trata de consolar a unos padres de la pena que sufren al recordar como mientras ellos rescataban a los hijos pequeños, la corriente se llevaba a los más grandes o los enterraba en el lodo producido por el agua que venía con el huracán Stan.
En lo que Rivera refirió como un huracán más destructivo que Mitch en 1998, la tormenta que azotó a México, El Salvador, Nicaragua y Guatemala en oct. 4 se ha llevado más de 2,100 vidas y ha afectado cerca de 1.5 millones de personas en Guatemala. Cientos fueron enterradas en vida en los deslices de lodo, que arrasaron pueblos completos en un área al occidente de Guatemala. |
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Un nativo de Mixto, [él] supervisa las operaciones de ayuda para "Children International" en las comunidades rurales del suroeste de la ciudad de Guatemala en la provincia de Suchitepequez, que sufrió unos de los mayores daños.
El 21 de oct. en una entrevista telefónica con Dos Mundos, Rivera describió las condiciones de los guatemaltecos después del huracán Stan y subrayó las necesidades tanto inmediatas como a largo plazo para [estos Guatemaltecos, quienes son predominantemente indios]. [Muchos de los que perdieron todo ya eran pobres antes de la desgracia].
"La mayoría tiene un salario máximo de $300 al mes.", informó Rivera.
El estima que miles de los desplazados por el huracán estarán en los refugios por lo menos dos meses mas. Para muchos, regresar a sus humildes hogares es imposible.
En varios lugares, las inundaciones dejaron el suelo tan inestable que [éste] podría caerse. Y muchas de las tierras donde alguna vez se cosechaba fruta fueron contaminadas por las aguas negras de las cantarillas, químicos y los cuerpos sin vida de animales y humanos flotando.
"En las zonas rurales de Guatemala la tierra es muy fértil y bella para cultivar. Pero miles de kilometres de esa tierra están ahora contaminados y pasaran años antes de poderla usar nuevamente para el cultivo. Los guatemaltecos necesitan un lugar a donde puedan ir y [cultivar sus cosechas]", indico Vickie Coromac, directora regional de "Children International" para Centroamérica, el Caribe y México.
El huracán azotó justo antes de la cosecha de maíz y frijol negro, cosechas principales de las que dependen los indígenas para alimentar a sus familias.
"Normalmente, ellos venden lo que no consumen y utilizan el dinero para comprar las semillas para la próxima siembra", dijo Rivera.
Sin ayuda, [muchos de] los sobrevivientes del huracán Stan podrían pasar hambre.