Compartiendo la prosperidad

Jóvenes en India devuelven el regalo del apadrinamiento al ayudar a curar los menos afortunados

Mantu Mondal (segundo de la derecha) y sus compañeros apadrinados formaron un programa de alcance médico para ayudar a las personas menos privilegiadas que ellos.
Por Damon Guinn

Mantu Mondal no podía quedarse inmóvil viendo a una persona indefensa sufrir. Especialmente cuando esa persona era alguien de su propia comunidad.

Mantu y sus compañeros apadrinados estaban asistiendo a una de sus reuniones de jóvenes cuando una mujer llamada Rina de repente llegó, rogando ayuda. Les explicó que tenía tres hijos, que no tenía ningún ingreso y que su esposo estaba muy enfermo…que si le podrían dar un poco de dinero para que su esposo pudiera recibir el tratamiento urgente que necesitaba en el hospital local.

Mantu y sus compañeros habían visto mendigos muchas veces. Hay personas desesperadamente pobres por todas partes en India – de hecho, ciertos miembros de la comunidad que creían en el sistema de castas, consideraban que él y sus amigos apadrinados eran sólo un poco mejor que los mismos mendigos. Sin embargo, aun con toda la pobreza a su alrededor, los jóvenes no podían ignorar el sufrimiento de Rina.

Prácticamente cada miembro del grupo de jóvenes conocía a alguien devastado por una enfermedad, alguien incapaz de pagar el tratamiento. Hasta algunos de los mismos jóvenes del grupo también tenían enfermedades serias. Pero estos jóvenes eran distintos…ellos eran apadrinados; ellos recibían atención médica cuando la necesitaban.

La súplica de Rina provocó una epifanía en Mantu y sus compañeros, una realización que ellos podrían ayudar a que las personas enfermas obtuvieran atención médica urgente, igual como sus padrinos habían hecho con ellos.

Limosna para los pobres

Después de su encuentro con Rina, cada miembro del grupo decidió donar un rupee cada mes (el equivalente de un dólar) a un fondo especial para ayudar a cubrir los gastos de emergencias médicas de las personas que no tienen adónde recurrir.

Algunos miembros no comen el almuerzo en la escuela para poder hacer su donación mensual. Otros donan su dinero para el bus y caminan a la escuela. Y otros toman trabajos temporales o de tiempo medio, como desecando el arroz durante la temporada de cosecha.

Jaydeb Ghosh, quien ha participado por mucho tiempo en el programa de jóvenes, adopta una estrategia innovadora para recaudar dinero para las donaciones. “A menudo hago pequeños trabajos de reparaciones eléctricas en mi comunidad,” explicó él , “y del dinero que gano, hago mi contribución al fondo”.

Un compañero del grupo de jóvenes, Debabrata Karmakar, toma un paso más. “Durante las vacaciones escolares, trabajo de tiempo medio en una fábrica de papadum (barquillos indios) y pago mi suscripción por un año completo de una vez,” dijo.

Con 480 participantes activos en el grupo de jóvenes, el fondo inicialmente recaudó un poco menos de $12 al mes. Sin embargo, lo que puede parecer muy poco para nosotros, es una cantidad que casi iguala los ingresos mensuales promedios de muchas de las familias en el área.

Ahora el grupo deposita sus contribuciones en una cuenta para préstamos microempresariales supervisadas por nuestras agencias locales de apadrinamiento. Mientras los intereses se acumulan, también aumenta la habilidad de los jóvenes de ayudar a tratar a los pobres.

Sanando con el ejemplo

Cuando alguien pide ayuda del grupo de jóvenes, los líderes del grupo visitan la casa de la persona necesitada para entrevistar a la familia y evaluar su situación – algo que aprendieron de nuestros oficiales de campo, quienes visitan las casas de los niños apadrinados para preguntar sobre las circunstancias de la familia y determinar sus necesidades.

Si el grupo vota por ayudar al individuo, los jóvenes del grupo extienden un préstamo a la familia de esa persona, cargándoles intereses nominales sólo cuando la fecha del pago del préstamo está vencida por mucho. A veces, el grupo incluso perdona parte del pago del préstamo.

Sakhisona Mandal, una participante activa desde el primer día, recuerda una instancia cuando el grupo prestó 1,000 rupees a una familia para cubrir los gastos en pruebas médicas para un padre de familia. Los exámenes mostraron que el hombre tenía una enfermedad del corazón muy peligrosa, y como resultado él pudo recibir tratamiento inmediato.

Debido a la situación financiera de la familia, el grupo perdonó la mitad de los pagos, una decisión que resultó ser más una ganancia que pérdida. “La familia agradecida no sólo devolvió la cantidad restante”, explica Sakhison, “sino que su hijo sigue asistiendo a nuestras reuniones y


Abhijit Halder se afilió al programa de alcance médico después
de que el grupo ayudó a salvar la vida de su padre de
una enfermedad del corazón potencialmente mortal.
nos ayuda con nuestras causas”.

Resultados reales como éstos motivan a los jóvenes a seguir con el programa. Akhitara Khatun responde, “Me he dado cuenta que al igual que algunas gotitas de lluvia pueden crear un océano poderoso, las contribuciones de todos, las cuales son muy poquitas, de veras pueden salvar la vida de alguien”.

Lo que se siembra, se cosecha

El éxito del programa de alcance médico ahora está siendo duplicado por jóvenes apadrinados en cuatro aldeas más. Aunque los jóvenes en áreas rurales hayan enfrentado resistencia de los ancianos de las aldeas quienes favorecen las prácticas tradicionales en vez de la medicina moderna, el programa de alcance médico está cambiando actitudes. “Nosotros esperamos que las familias que han recibido nuestra ayuda sean embajadoras para correr la voz sobre el trabajo que hacemos,” confirmó Rojina Mondal, de 16 años. Y su historial sólido de ayudar a la comunidad les ha permitido aprovechar de un acuerdo especial entre el programa de apadrinamiento y algunas farmacias locales, que hace posible que las familias no apadrinadas compren medicinas a precios muy reducidos.

Ahora cuando Mantu Mondal y sus compañeros jóvenes ven a alguien enfermo y sufriendo, la impotencia que antes sentían ha sido reemplazada con un gran sentido de propósito y orgullo.

“Cuando una persona que hemos ayudado viene y dice que le hemos ayudado en su tiempo de necesidad...” Mantu dice efusivamente, “y pienso que mi rupee, el cual hubiera gastado en una trivialidad, realmente ha ayudado a alguien en su tiempo de necesidad...el sentido de gratificación es inmenso” .

Fotos y ayuda con este reportaje por Nivedita Moitra, nuestra coordinadora de comunicaciones en India.


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