Comprendiendo la pobreza...y el apadrinamiento


 Nelson y Deron hablan un poco sobre béisbol.
Por Deron Denton

Como escritor con Children International, las historias que cubro deberían tratarse de los niños,
las familias y las comunidades que usted – y nuestros padrinos – está ayudando. He tenido la buena fortuna de viajar a muchas áreas del mundo y ver en persona el poder transformador del apadrinamiento. Aunque el ideal periodístico de permanecer un observador objetivo no concuerda con lo que hacemos, el mantenerme fuera de la historia normalmente tiene sentido.

Pero un reciente viaje del personal a la República Dominicana resultó ser una cosa completamente diferente. Ésta es la experiencia singular que tuve ahí...

* * *
Ésta es la segunda vez que he viajado a la República Dominicana – ambas veces como escritor con Children International. Aunque me conmueve profundamente cada vez que entramos a la casa de un niño apadrinado, esta casa era un poco distinta.

Esto es porque en este viaje visité a mi propio niño apadrinado.

Conocí a Nelson hace dos años afuera del centro comunitario de Children International en Mao. Supe de lo difícil que habían sido sus primeros 10 años de vida...sobre su mamá que sufre de una enfermedad mental y no puede cuidarle...sobre lo terriblemente desnutrido que él estaba...y sobre su propia enfermedad. Nelson sufre de neurofibromatosis – un desorden genético que afecta el desarrollo de los tejidos nerviosos. Aunque puede volverse fatal, él también tiene una buena probabilidad de tener una vida normal... “normal”, aparte de la pobreza cruda en la que vive.

Cuando supe que Nelson no tenía un padrino, decidí en ese instante apadrinarle. Él y yo hemos correspondido por cartas desde entonces, y hemos logrado conocernos un poco mejor. Me preparé – o traté de prepararme – mentalmente para una visita más emocional...pero esta vez como padrino.

Antes de volver a la República Dominicana, recordé que, como casi todos los niños dominicanos, a Nelson le encantaba jugar el béisbol. Sin embargo, como tantos otros, él nunca había tenido su propia pelota o guante. Estos artículos, junto con una gorra, parecían ser el regalo perfecto.

Luego de visitar a Nelson en su hogar, comprendí algo que sólo se podría hacer por medio de la experiencia directa: el vínculo que se puede desarrollar entre padrino y niño.

Jugamos pelota con su nuevo guante y una de sus nuevas pelotas. Nelson me mostró su nuevo pez mascota, dónde él duerme (una cama doble que comparte con su papá), y dónde su
hermana cocina para ellos. Él también me enseñó dónde se baña. Es una estructura primitiva hecha de hojalata y madera. Hay un grifo que se eleva tres pies del piso y una cubeta para recolectar el agua. La comodidad – y la privacidad – que la mayoría de nosotros es común cuando nos bañamos es algo que Nelson desconoce.

Mientras me iba, el papá de Nelson llamó a su hijo desde la cocina. Cuando Nelson volvió a salir, él tenía en sus manos cuatro huevos. Eran huevos que había puesto su propia gallina. Él me los estaba dando como un regalo. En ese momento, cualquier “imparcialidad profesional” que yo tenía se esfumó. Mis ojos comenzaron a llenarse de lágrimas. Era comida que la familia necesitaba. Sin embargo me la estaban ofreciendo.

Antes de explicarles que yo no tenía forma de preservar los huevos, Kelly, nuestro traductor, intervino y sugirió que Nelson se los comiera por mí. Todos coincidieron que era una buena idea.

Este rincón del pequeño patio de
Nelson es donde él se baña.

Nelson y su familia tal vez no tenían idea del verdadero regalo que me habían dado. Es un regalo que durará durante toda mi vida. Es un parentesco entre dos familias nuevas: mis padrinos colegas ...y el de Nelson.

La historia sobre esta visita originalmente apareció en el blog de Children International. Si usted desea comentar sobre la historia, ver más fotos, o leer otras publicaciones, por favor visite nuestro blog (disponible sólo en inglés). Nos encantaría oír de usted.

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