Lecciones-desde-Lusaka

Lecciones desde Lusaka

Niños luchan por asistir a la
escuela en Zambia

Ansiosos por ser reconocidos, los estudiantes de la escuela comunitaria Tidings Care en Kanyama, Zambia, brincan por la oportunidad de aprender.
Por Damon Guinn

Simon Lungu no quiere que ninguno de los niños en su escuela se convierta en zamkabes.

Los zamkabes están por todas partes en Kanyama y Chibolya, las comunidades en las afueras de Lusaka, Zambia, donde Children International entrega el apadrinamiento a unos 8,500 niños extremadamente pobres.

“Ellos son considerados como los miembros más bajos de la sociedad”, dijo Simon sin arrepentimiento. Ser un zamkab, dice él, “equivale a limpiar inodoros”.

Estos conductores demacrados de carretas se ven transitando por calles pedregosas de tierra o esperando afuera de tabernas de donde emana el fuerte sonido de música y el restallido de bolas de billar. Sus carretas improvisadas siempre están listas para cargar montones de carbón vegetal, costales de harina de maíz o hasta borrachos que contratan a los conductores para que los lleven a casa después de beber kachasu, un licor casero (graduación alcohólica US 100) que se vende en casi cada cuadra.

El estigma vinculado a los zamkabes probablemente se debe a su imprudencia y constantes accidentes en intersecciones concurridas. Pero para Simon, los zamkabes representan un callejón sin salida...un resultado del cual él incansablemente trata de proteger a los niños.

Retenidos

Siendo director de la escuela comunitaria Tidings Care en Kanyama, Simon está muy consciente del curso intensivo que les espera a 780 estudiantes si a ellos no se les brinda alguna dirección en la vida. Al igual que él, muchos han quedado huérfanos. Incluyendo los tres huérfanos que Simon ha incorporado en su hogar, hay otros 574 bajo su cuidado en la escuela.

Al igual que muchos de sus niños, el sistema educacional de Zambia también parece haber sido abandonado. En 2004, el gobierno se vio obligado a parar la contratación de maestros para calificar para reducción de deuda del Fondo Monetario Internacional (IMF). La congelación de las contrataciones dejó
a 9,000 maestros calificados sin empleo, empeorando la carencia de maestros en el país y los problemas con escuelas limitadas, abarrotadas e inadecuadas.

Niños-en-Kanyama
Los niños en Kanyama rápidamente siguen el ejemplo de
Simon. Cuando Simon (atrás, centro) dice que permanezcan
en la escuela...ellos lo hacen.
Para complicar las cosas, el Ministerio de Educación calcula que aproximadamente 1,600 maestros mueren cada año a causa del SIDA.

De hecho, el estado de la educación se ha vuelto tan difícil que el socio de la IMF, el Banco Mundial, informa que los jóvenes entre los 20 y 25 años de edad realmente han recibido menos educación que la generación de sus padres.

La educación para muchos niños – junto con la esperanza para sus futuros – termina en el séptimo grado. Legalmente cada niño en Zambia tiene el derecho a una educación; pero con sólo un maestro asalariado para cada 81 estudiantes, muchos niños son rechazados. Sólo un 23 por ciento de los que tienen la buena fortuna de asistir ingresa a la escuela.

La situación es peor en las comunidades más pobres. Sólo un 25 por ciento de los 80,000 niños y jóvenes que viven en Kanyama y Chibolya asiste a las cuatro escuelas públicas en el área. Los demás normalmente acuden a las escuelas comunitarias como la de Simon Lungu.

Un nuevo rumbo

Las escuelas comunitarias aparecieron por primera vez al principio de la década de los 1990. Los padres comenzaron a formar asociaciones voluntarias con maestros desempleados o jubilados, pastores o líderes comunitarios para proporcionar por lo menos una educación mínima a los niños que estaban siendo rechazados por las escuelas públicas y privadas. Ellos establecieron aulas improvisadas en viviendas abandonadas, iglesias locales o centros comunitarios vacíos.

Hoy día hay más de 100 escuelas comunitarias en Kanyama y Chibolya. La mayoría carece de electricidad, materiales educativos y suficiente amueblado. Puesto que los padres de los estudiantes a menudo subsisten con menos de $1 al día, a los maestros normalmente se les paga con mercancía. Ellos reciben un lugar donde vivir, bienes duraderos y hasta ganado a cambio de sus servicios.

LeccionesDesdeLusaka
Los niños zambianos acuden a Children International para recibir ayuda para su educación.
“A veces no comemos por dos o tres días”, dice Simon sobre el sacrificio que él y su pequeño personal deben hacer. Sin embargo, ellos están determinados a ayudar a que cada niño alcance el octavo grado e ingrese a la secundaria.

“Alrededor de 35 estudiantes llegan al octavo grado cada año”, informa él. Esto significa 35 de casi 800 niños, 256 de ellos apadrinados. La escuela en sí empezó en 2002 on una asistencia de sólo 35 estudiantes.

“Queremos ver que más y más huérfanos y niños vulnerables completen el octavo grado y finalicen su educación...” sueña el director en voz alta, “quizás hasta la universidad”.

Cosas buenas en camino

Children International apoya a Tidings Care y varias otras escuelas comunitarias en el área a través del suministro de pizarras, textos, útiles escolares, asistencia nutricional y más. Asistencia adicional podría inclusive consistir de mejoras a las instalaciones escolares, la instalación de servicios sanitarios, eléctricos y de agua, equipo recreativo y amueblado escolar, así como incentivos para los maestros.

El apadrinamiento significa esperanza para los maestros como Simon Lungu y sus estudiantes. Al animarles a hacer que la educación sea una prioridad, ellos pueden esforzarse por convertirse en algo más que el estereotipo humillante que Simon equivale con los zamkab.

“Me gusta cuando veo a los niños vulnerables recibiendo una educación en la escuela comunitaria”, dice Simon. “Ellos no recordarán tanto sus pasados como huérfanos cuando reciban una educación. Ellos se sentirán bien”.

Fotos por Greg Tobey.

CERRAR VENTANA