Por Deron Denton
La historia del nombramiento de La Canela – una comunidad en la provincia de Santiago, República Dominicana – cuenta cómo los vecinos se congregaban bajo la sombra del palo de canela silvestre para hablar de negocios y otros temas. Cuando el área estaba siendo asentada alrededor de 1920, había aproximadamente 35 familias que cultivaban este terreno, y sus casas estaban separadas por una distancia relativamente larga.
“La gente solía congregarse bajo aquel palo”, afirmó un anciano llamado Don Ramón a nuestro personal en Santiago. “Esto se volvió en una costumbre y por este motivo, hoy este lugar se llama La Canela”.
La Única
Los residentes de La Canela también cuentan acerca de una calle que está nombrada en honor a Children International. Cuando los visitantes preguntan sobre el origen del nombre de la calle, sería buena idea que hablen – como nosotros lo hicimos – con las mismas mamás voluntarias que solicitaron que el gobierno le pusiera este nombre a la calle.
Entre ellas se encontraba la matriarca de la comunidad, cuyo apodo es “La Única”. Su nombre real es Isibelkis Almonte. Ella ha sido una mamá voluntaria con la organización desde el año en que Children International comenzó a inscribir niños aquí.
“Cuando empecé a trabajar de voluntaria en 1988”, nos dijo ella, “mi hijo sólo tenía dos años. Él ni siquiera estaba apadrinado en aquel tiempo. Aún tengo dos hijos [más] en el programa. Los dos”, dice ella, “están agradecidos...y oran por sus padrinos cada noche”.
Avenida Children International
Al igual que el bulevar que cruza con la Avenida Children International, la gratitud es amplia en La Canela. Otra de las madres voluntarias con quien platicamos era Elizabeth Silverio. Ella ha sido voluntaria por casi el mismo tiempo que Isibelkis.
“Queríamos nombrar la calle [en honor a Children International] por las muchas maneras en las que la organización ha beneficiado a la gente y mejorado la comunidad”, dijo Elizabeth.
“El ayuntamiento anterior”, añadió Isibelkis, “nombraba calles en honor a personas que realmente no nos ayudaban o que ni siquiera eran dominicanos. Entonces todas nos reunimos y escribimos una carta pidiéndole al gobierno que renombrara la calle en honor a Children International”.
Es obvio que los residentes de La Canela sienten mucho orgullo de su comunidad. Casi no hay basura en la calle. Muchas de las casas, aunque obviamente construidas y ocupadas por familias de escasos recursos, están pintadas y en relativamente buen estado. | 
Algunas de las madres voluntarias de La Canela se reúnen con
orgullo debajo de la señal vial que le solicitaron a la alcaldía. |
Desde el corazón
Las madres atribuyeron gran parte del mejoramiento de la comunidad durante los últimos 20 años a la presencia de Children International. “Los niños solían caminar en las calles sin zapatos”, nos dijo Elizabeth, “y las calles en sí eran mucho más peligrosas. Los niños se enfermaban más a menudo. Ahora por lo general están más sanos”.
Las mamás mencionaron otras mejoras que atribuyeron a la organización: numerosas reparaciones domésticas, donaciones de libros a escuelas y bibliotecas – hasta el hecho que el parque en la comunidad ha sido mejorado.
“Las madres voluntarias y el programa de jóvenes activo han sido directamente responsables por algunos de estos cambios”, dijo Isibelkis. “El tener el programa aquí sin duda ha influenciado todas estas mejoras. El programa beneficia a la comunidad entera, no sólo a la comunidad apadrinada”.
Elizabeth está de acuerdo, declarando, “Todas las cosas que los niños y los jóvenes aprenden, ellos se los enseñan a otros niños – incluso niños que no son apadrinados. A menudo dan presentaciones y talleres en la escuela”. Los temas que cubren incluyen de todo, desde salud y nutrición hasta clases de cómputo y responsabilidad cívica.
Ella también agregó que sus esfuerzos por hacer que la calle fuera nombrada en honor a Children International – y toda la labor voluntaria que ellas realizan – es un placer. “No es trabajo realmente”, dijo ella, “es devolver algo. Lo que hacemos, lo hacemos de corazón”.
El ver una calle con el nombre de la organización que usted apoya es realmente lo mismo que ver una calle nombrada en honor a ustedes – nuestros padrinos. En La Canela, así como en las comunidades alrededor del mundo, usted está ayudando a que residentes pobres encuentren una salida de la pobreza.
Apadrine un niño pobre y comience su propia conexión especial.
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