Pam Bourgeois - Relato de una madrina        


Mi familia en Chile: Jason, Constanza y Sebastián
Nuestra visita de padrinos

Mientras mi hijo Gabe y yo aterrizábamos en el aeropuerto de Valparaíso, no sabíamos cuánto nuestras vidas estaban a punto de cambiar. Apadrinamos tres niños: Jason, Constanza y Sebastián. Ellos viven aquí
e íbamos a conocerles. Estábamos emocionados por finalmente establecer una conexión real con nuestra nueva familia extensa en Chile.

Primero conocimos a Jason, quien tiene 13 años de edad y no es mucho más joven que Gabe. Me dijeron que fue una visita de padrino normal donde viajamos a su hogar, la cual no es más que una choza. Al igual que los demás niños apadrinados, Jason era muy callado pero
Jason, segundo de la izquierda, Gabe y Palmenia,
la madre de Jason, con uno de nuestros regalos.
nos dio un recorrido de su espacio recreativo en el patio de la casa.

Su madre estaba muy agradecida con nosotros por ayudar a su hijo. Su vida ha sido especialmente difícil desde que el padre de Jason abandonó a la familia. Esto se debe a que Jason recibe terapia de un psicólogo para problemas de ira y atención, y él debe tomar medicamentos para ayudarle a enfocarse en sus estudios.

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Miramos a Sebastián y Constanza abrir los
regalos que les trajimos.
Luego fuimos a visitar a los hermanos Constanza y Sebastián. Les trajimos muchos regalos para su familia; sin embargo, fue el tiempo que compartimos – dos familias muy diferentes pero muy parecidas – lo que consolidó nuestro compromiso hacia ellos. Pasamos la tarde en un parque de diversiones donde los niños pudieron jugar, aun si sólo fuera por unas cuantas horas.

Mientras estuvimos ahí, tuve tiempo de platicar con su madre, Karla – de madre a madre. Ella es muy joven, pero ve a sus hijos despertarse cada día y enfrentar una vida de pobreza. Ella es fuerte y está determinada a ayudar a mejorar la vida de sus hijos.

Gabe y yo estaremos ahí para ayudar a ambas familias lo más posible. Nosotros vivimos cómodamente y tenemos la fortuna de poder comprar
artículos que a menudo damos por sentado que los demás también tienen. Jason ahora cuenta con una cama con sábanas, cobijas y los medicamentos que él necesita. Constanza y Sebastián tienen un armario y juguetes nuevos.

Pero la lección que hemos aprendido de este viaje al extranjero es el hecho de que podemos establecer una relación y hacer una diferencia duradera en la vida de estas familias.

Constanza, segunda de la izquierda, Sebastián, sentado debajo de nosotros, y su mamá, Karla, posan para una foto.

Si usted desea hacer una diferencia en la vida de un niño, ¡apadrine un niño hoy!

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